viernes, 25 de mayo de 2007

LOGRARON REIVINDICACIÓN HISTORICA

El limbo ha dejado de albergar a millares de no bautizados
Ni el poderoso contingente de arcángeles antimotines pudo contenerlos.

RUETRS,
Tilsa Cordova reporta, desde PARAÍSO SOCIAL CLUB

--El limbo, único campo de refugiados no reconocido por la ONU, tuvo una descontrolada explosión demográfica en el último siglo. Las nuevas tendencias de liberación sexual se sumaron a falta de adecuados programas de esparcimiento, y de control de la natalidad, a lo que las autoridades regentes del supra-mundo católico se negaron tajantemente cuando aparecieron los métodos anticonceptivos.

“¡Somos más!” Gritaron un día, y rebalsaron sus fronteras. Y enrumbaron en la gran marcha hacia las puertas del palacio de San Pedro. El pobre anciano, que se hallaba en funciones, en su pupitre en las puertas de Paraíso Social Club S.A., levantó las túnicas hasta la rodilla y puso hojotas en polvorosa al ver llegar la masa enardecida.

Entre los manifestantes se leían carteles en crayón, que reivindicaban su derecho a una calidad de muerte digna. Los menores, bebes la mayoría, exigían: “¡Amnistía para todos!” “Democracia ya!” “Yo nací por el mismo sitio que tú. ¿Por que estoy afuera del Paraíso?” “Cuando nací nadie me preguntó a dónde quería irme luego” “A mi no me mojaron la frente, ¿y?”

Los mayores acercaron un petitorio en el que reivindicaban su derecho a la revisión de sus casos, por una comisión ad hoc. “Exigimos que se tome en cuenta la trayectoria personal, y calidad humana demostrada mientras estuvimos en la tierra. La vida y obra de cada uno de nosotros pesa más que algunas gotas de agua en forma de cruz sobre la frente” dijo el dirigente Galileo Galilei, recientemente exculpado del purgatorio, pero sin derecho a entrar en Paraíso... S.A., a causa de un vacío legal.

La muchedumbre lo apoyó al unísono: “¡Comision de la verdad! ¡Comision de la verdad!”

Los ánimos se caldearon cuando el edecán del altísimo, y encargado de la entrada al paraíso, Pedro el santo, se negó, inicialmente, a recibir a la comitiva dirigencial. “Abajo el pecado original! ABAJO!!!!” era un grito repetitivo y ensordecedor.

Mientras la multitud se aglomeraba ante la entrada, algunos habían burlado ya las altas rejas, y se habían escabullido entre las piernas a los alados guardianes, y saltaban a gran velocidad entre las nubes dentro del club privado Paraíso, al mejor estilo de los streakers, ruborizando a los socios, aspirantes y recién llegados.

Otros, más atrás, con ánimo más festivo, protestaban con el cuerpo pintado, con lemas como: “¡¡Admisión sin condición!!” O “¡¡Excluidos unidos, jamás serán vencidos!!” y bailaban a ritmo de una improvisación de tambores, agitando cintas de colores.

Luego de horas de tensión, finalmente ha primado la razón –tan vilipendiada en otros tiempos por los administradores de estas exclusivas instalaciones- y San Pedro llegó a un acuerdo con los líderes. Según el acta, los neo natos y no nacidos, que cayeron en el limbo sin siquiera haber logrado decir “esta boca es mía” reciben el derecho universal e irrevocable de entrar a Paraíso... También –y para evitar una sobre población intempestiva- se les da la opción de volver a nacer, y hacer con su vida lo que quieran. Eso sí, retornarían a la tierra sin memoria de lo ocurrido. (En lo que no pensó San Pedro es que, con esta medida, la sobre población solo ha sido transferida a la Tierra, la que se nos viene)

En cuanto a los mayores, tendrán derecho a permanecer en las ilimitadas instalaciones, aunque se seguirá negociando bajo qué figura se les insertará en la socialité de los elegidos. Ellos exigen amnistía, y reparación pública; aunque, según fuentes que prefirieron mantener en reserva su identidad, se sabe que San Pedro ha sido aconsejado por sus cardenales que se aferre a la figura del indulto. Esto, para evitar que la medida se lea como un retroceso en las posiciones del directorio del P.S.C. S.A, y, extraoficialmente, mantener los records de las personas en cuestión “por si acaso, solo para evitar más problemitas”, dijo nuestro garganta profunda.

Finalmente, y aunque con reservas, los regentes del antiguo limbo han aceptado financiar que este sea conservado y remodelado, para inaugurar en ese lugar, un museo a la memoria “para que nadie olvide los tiempos oscurantistas donde la libertad de conciencia, o la falta de tiempo involuntaria, significó la exclusión eterna”. Así rezará la placa recordatoria, que verán todos los no bautizados, de toda edad y condición, que, a partir de hoy, pasarán por allí, en su camino directo al Paraíso.

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