Un tema... un tema... un tema por favor un tema. Encontrar un tema ya, encontrar un tema esta semana, encontrar un tema que me atraviese, que me interese, que me toque alguna fibra. Los ojos se llenan de artificio, el brillo de la novedad empaña el punto de vista. No tengo punto de vista. Cual es mi punto de vista? Sobre que? Cual es mi objeto de reflexión en este lugar?
Soy yo, solo puedo pensar en mi y a través de mi. Es un momento muy mío. No logro conectar con lo que mis ojos consumen con avidez. La gula sensorial no conecta con la sensibilidad interior.
Afuera y adentro, corren por carriles separados aquí.
Vertiginoso y relenteado
Colmado y vacío
Exploratorio y ensimismado
No hay conexión: no hay tema.
Miro lo que veo que miro, me oigo repetir una y otra vez lo mismo. Quien soy, por que vine, como me siento acá. Y no siempre me suena honesto, y a veces repito frases hechas, y otras no disimulo mi propio desconcierto. Quien soy? A que vine? Ya no recuerdo.
Es mas fácil decir porque me fui? O la pregunta es que ando buscando?
“Amanda, porque no te quedas quieta un rato? Nadie va a querer contratar picaflores”
Y a mi que me importa, no puedo dejar de preguntar-me-a-mi si soy feliz.
“Cuantos años dijiste que tenias? Ochenta? Cuantas vidas puedes acumular en menos de 30?”
Sigo buscando, rondando, probando todas esas cosas que diferentes gentes conciben como felicidad. No encuentro la que me quede bien, la que me guste como para quedarme quieta por una vez. O mejor dicho si, pero por retazos, y nunca hay piezas suficientes como para completar el pañuelo que me falta para envolver el cuello.
El vaso medio lleno nunca se termina de llenar. Así que hay que secárselo, tomarse la chela con espuma y todo, pedir una más y seguirla hasta que el cuerpo aguante, o hasta que sea grande.
miércoles, 18 de junio de 2008
Suscribirse a:
Entradas (Atom)